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Vicente Tur: «La obra pública no salvará a la construcción de la actual crisis»

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El economista de la Petita i Mitjana Empresa d´Ibiza i Formentera (Pimeef) considera que la crisis económica en las Pitiusas «va para largo» y se muestra crítico con algunas de las principales medidas adoptadas para tratar de combatirla, que considera erróneamente enfocadas. Para él, la prioridad de la inversión pública en las Pitiusas debería ser el comercio y las pimes en general, en vez de la financiación de la compra de coches. FOTO: Diario de Ibiza

FUENTE: DIARIO DE IBIZA, 21 JUNIO 2009

IBIZA | JOAN LLUÍS FERRER
El Govern balear asegura que la economía ibicenca es la que muestra un comportamiento menos malo dentro de Balears. ¿Comparte usted esta afirmación?
–Puede ser que el comportamiento económico de Ibiza sea algo mejor, pero los datos son malos tanto en Balears como en el Estado español. Según mi punto de vista, la crisis es profunda y no sé cuánto tiempo estaremos con esta crisis, pero yo creo que va para largo. Turísticamente, el sector se está portando bien. En junio se está repuntando bastante, aunque mayo fue un mes malo, y puede que en este mes la situación se recupere, mejorando un poco la situación en cuanto a contratación y ocupación hotelera. Pero creo que sigue habiendo un problema de fondo muy grande, porque en las Pitiusas, aparte del turismo, está la construcción, un sector que está totalmente parado. Es verdad que con lo del PlanE la obra pública se está moviendo un poco, pero considero que la obra pública son proyectos de poca dimensión, poco calado, con empleo precario y de poca duración. Lo que hacen es coger a trabajadores, emplearlos un par de meses, levantar las calles de Ibiza y fastidiar al comercio, porque ahora estamos ya en temporada alta y que una calle esté en obras significa que se venda menos. La medida es buena, porque genera algo más de empleo, pero quizá en el momento en que se da no es tan buena para otro sector comercial como es el comercio, que representa un tanto por ciento del PIB muy elevado y lo está pasando muy mal.

¿Cree, por tanto, que la obra pública no es la solución?
–No. Yo creo que puede ayudar a paliar un poquito el problema de la construcción, pero aquí lo que tenemos es un problema de dimensiones. No se puede hacer más de lo que hay y no se puede ocupar más el territorio de lo que está ocupado. La obra pública paliará un poco el paro de la construcción, pero no llegará a salvarlo.

¿En la Pimeef están notando bajas en el número de asociados a causa de la crisis?
–Sí. En casi todos los sectores. Empezando por restauración y también en comercio. Es cierto que también hay altas, con gente nueva emprendedora, pero sí lo estamos notando sobre todo en restauración, náutica, electrodomésticos, comercio. No podemos cuantificarlo porque no hacemos estadísticas, pero lo notamos diariamente. Hay bajas. Basta pasar por las calles, uno sólo ve carteles de alquileres, ventas o traspasos.

¿Es peor, en Ibiza y Formentera, la crisis actual que la de 1991?
–Creo que son parecidas, aunque esta crisis está afectando muy de lleno a la economía pitiusa. Basta mirar los niveles de desempleo en el Inem. No hay visos de salir de ella, porque las medidas que se están adoptando parece que no tienden a mejorar la situación. Se toman diferentes medidas económicas, como es el caso de las ayudas a la compra de coches con 500 euros por parte del Govern balear. Creemos que no son medidas bien enfocadas para salir de la crisis. Ayudar al sector de la automoción en Balears, donde no hay fábricas, donde no da empleo a muchos trabajadores, pues tal vez es un dinero público que está siendo mal empleado. En otras autonomías donde tienen fábricas y muchos trabajadores, pues quizás se podría dar por bien empleado. Pero aquí, ¿por qué se dan ayudas al sector de la automoción y no al del comercio, que está pasando una crisis muy dura? ¿Por qué el pequeño comercio no puede acceder al crédito? El comercio es el que en definitiva ha de generar el empleo. Para salir de la crisis ha de haber una demanda por parte de los consumidores y que se genere una riqueza, y esa riqueza y los puestos de trabajo los crean la pequeña y mediana empresa. Es por ahí por donde han de ir las medidas económicas y fiscales. Si nos desviamos de esas medidas, tardaremos más en salir de la crisis. Estamos pendientes del turismo, a ver si puede ir peor o mejor, pero el turismo es un asunto global y los países que nos envían los turistas también están crisis, con menos rentas familiares y gastan menos en salir de viaje. Lo notaremos también aquí. Hay que facilitar las cosas a la pequeña y mediana empresa, y que puedan pedir créditos. El Euríbor está en el 1,6. Es un índice muy bajo, pero los préstamos se dan al 7 y al 7,5 por ciento, es decir, con un diferencial de cinco o seis puntos por encima del Euríbor. Esto va en contra de las pymes.

¿Qué sucederá el próximo invierno si esta temporada turística, como parece que está pasando, se salda con un mal resultado?
–Hombre, si los datos económicos del turismo van peor que la temporada anterior, evidentemente la situación económica de Ibiza y Formentera sería muchísimo peor de cara al invierno. Si la temporada se recorta o el ingreso por turismo no son los esperados, repercutirá negativamente en la temporada baja. Esto, unido a la crisis que hay en el consumo, supondría que las cifras de paro irán a peor.

¿A qué sectores está afectando especialmente el paro, aparte de a los inmigrantes?
–Ha habido un pequeño repunte positivo en junio. Creo que es un poco coyuntural. Mientras no se genere empleo estable, mientras no se ayude a las pymes y mientras no se ayude a reducir la presión fiscal, como el impuesto de sociedades que tienen, el tema de los módulos, la Seguridad Social... Mientras el esfuerzo de los gobernantes no vaya por ahí, las cosas no irán bien. Ha de haber un conjunto de medidas destinadas al crédito para que las empresas puedan invertir, y ayudas directas para que puedan resurgir. Si las pymes no resurgen, difícilmente podremos bajar las cifras de paro de las oficinas del Inem. En el sector turístico igual, si el resultado es malo, tampoco se podrá cambiar la dinámica. Luego está el tema de la estacionalidad turística. La temporada es cada vez más corta. Hay que intentar ampliarla, haciendo una buena difusión en las ferias y dar alternativas al turismo. Pero el problema está siendo general en la pequeña y mediana empresa. Sus cuentas de explotación no son suficientes para mantener plantillas. Si se tienen que apretar el cinturón, se lo aprietan, pero la partida más importante, que es la de personal, la han de ajustar al nivel de ingresos que tienen. Si sus ingresos disminuyen, su plantilla ha de estar en concordancia. Lo importante es que los créditos no tengan unos diferenciales tan abusivos. A ver cómo se consigue que el dinero vaya al que ha de ir. Es necesario que las líneas del ICO estatal fluyan hacia estas cosas.

Recientemente, el ex ministro de Economía, Ricardo Montoro, se mostraba en contra del gasto público que hace el Gobierno. Pero al fin y al cabo, las ayudas que reclaman los empresarios al Estado son gasto público. ¿Cree, por tanto necesario el gasto público en esta situación?
–Sí, es necesario, lo que pasa es que son dos cosas diferentes. Hay que emplearlo bien, porque, si no, entras en déficit, y eso es algo muy costoso para el Estado. Sí, hay medidas necesarias, pero hay algunas que no tienen mucho sentido, como lo que hablábamos antes de los coches. En vez de emplear 1,8 millones para ello, empléemoslos en otras medidas de incentivos más directos para el consumidor. El gasto público que se destina a parados y subsidiados, puede que sí esté dando una cobertura social, pero en realidad no está dando resultados contra la crisis. Se está gastando un dinero que no va a dar resultado. Tienes que enfocar el gasto a lo que te va a dar riqueza y puestos de trabajo. Ha de haber ayudas, porque las familias que se quedan sin trabajo han de vivir, pero no dedicar 400 euros a la ligera. Se ha de mirar mucho este tema. O la desgravación de la vivienda, a partir de 2011 desaparece. También lo veo una medida que no entra dentro de lo que sería oportuno. Primero, porque va a haber una discriminación para gente que no se puede comprar una casa, porque estudian o buscan un primer trabajo, porque no tienen dinero. ¿Quieren incentivar que la gente la compre antes de 2011? Bueno, pero van a excluir a mucha gente que no se la puede comprar, porque ahora mismo conseguir una hipoteca está muy difícil. Han de ser medidas mejor enfocadas y menos aleatorias.

«Las grandes superficies se llevan el dinero fuera de la isla»
¿Cómo afectará la directiva Bolkenstein, que abre las puertas a crear grandes superficies comerciales en lugares como Ibiza?
–Se está preparando una renovación de la ley balear de comercio, que ya está consensuada con todas las patronales, sindicatos y consumidores. El anteproyecto ha de ir al Parlament a finales de junio. Es muy importante que vaya adelante, porque hace una trasposición directiva pero adaptándola a la situación de las Pitiusas y de Balears. Son poblaciones pequeñas, donde la entrada de una gran superficie puede ser muy dañina para el pequeño y mediano comercio. La ley fija unos requisitos para las grandes superficies que tengan más de 400 metros cuadrados, que deberán estar ubicadas en suelo urbano consolidado y no podrán emplazarse en polígonos industriales. El uso del polígono industrial ha de ser de uso industrial, no comercial. Son unas medidas que van en este sentido para ayudar al pequeño comercio. Hay que tener en cuenta que el rendimiento que genera una de estas grandes superficies no se queda en la isla, no reporta una economía de escala aquí, sino que sale de la isla y va a otro sitio. No crea puestos de trabajo, sino que los destruye en el pequeño comercio. Todos los consumidores deberían ser conscientes de que cuando compran en grandes superficies están dañando su propia economía, haciendo que el dinero no se reinvierta en la panadería, en la agencia de viajes o en una casa de coches de al lado.

¿Cuándo se espera que entre en vigor esta nueva ley balear del comercio?
–Ya he dicho que está consensuada por todos los sectores. Queremos que salga antes del mes de agosto, porque si tarda más podría suceder que no esté aprobada a finales de año. Entonces entraría en vigor la ley estatal, que prevé que se puedan implantar grandes superficies sin ningún requisito, con hasta 2.500 metros cuadrados de sala de ventas.

Es decir, se trata de una ley para frenar los efectos de la directiva Bolkenstein...
–Para adaptarla a nuestra idiosincrasia, a cómo somos económicamente en Baleares, sobre todo en Ibiza y Formentera. En el caso de Ibiza la exigencia es de 400 metros cuadrados y en Formentera, de 200. En Madrid, por poner un ejemplo, puede que 2.500 metros cuadrados estén bien, pero aquí es una barbaridad.

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